sábado, 25 de septiembre de 2010

Tipos de Evaluación Participativa


Cuando de evaluar un proyecto social o socio-ambiental se trata hay tres momentos importantes en que el proceso evaluatorio es pertinente: a) antes de iniciar el proyecto, b) cuando ya el proyecto está en plena ejecución, y c) cuando el proyecto ha concluido.

a) Antes que el proyecto inicie: una evaluación muy importante que da cuenta, entre otros temas de su pertinencia, acogida entre la población, potencial sostenibilidad social, económica y ambiental, es la denominada Evaluación Ex –Ante.
La evaluación ex –ante de un proyecto es, en esencia, un estudio de factibilidad que nos posibilita el determinar técnicamente si el proyecto que se quiere emprender cumple con los requisitos básicos que lo convertirían en una alternativa social viable a una problemática o necesidad social importante identificada participativamente por los potenciales beneficiarios.
b) A medio camino: se la realiza, generalmente, cuando el proyecto va por la mitad de tiempo de su ejecución programada para identificar su nivel de avance en relación a la programación, los resultados parciales alcanzados, grado de participación e involucramiento de los beneficiarios, etc. lo cual posibilitará identificar ajustes necesarios para fortalecer el proyecto o redireccionarlo.
La Evaluación de Medio Término o “Evaluación Durante”, como la denominan algunos, es en la práctica una evaluación de proceso muy necesaria, ya que se realiza cuando todavía tenemos tiempo de realizar cambios, fortalecer procesos e inclusive, si el proyecto “ya no tiene remedio” -por problemas insolubles- detener su ejecución…
c) Al final del proyecto: este tipo de evaluación es conocida también como Evaluación Ex –post y tiene como objetivo definir, principalmente, el nivel de pertinencia de un proyecto, su eficacia, eficiencia, impacto, objetivos alcanzados, grado de cumplimiento de actividades programadas, logros y limitaciones, lecciones aprendidas, y recomendaciones para futuros procesos. Constituye un requisito imprescindible para el financiamiento de un proyecto por parte de las agencias de cooperación internacional y tiene que ser incluida en el documento proyecto.
Vale recordar que, sea cual fuere el tipo de evaluación participativa que se implemente durante el desarrollo de un proyecto social o socio-ambiental o al final de su proceso, ésta siempre buscará recoger las visiones de todos quienes participan o participaron en su implementación, con la finalidad de obtener apreciaciones y percepciones de todos los actores, ya que se parte de la convicción que quienes se involucran en el proyecto son los que mejor lo conocen y pueden aportar criterios con autoridad, lo que posibilitará una valoración más objetiva, realista y democrática del proceso.
Próxima entrega: Tips de Evaluación Ex -Ante

domingo, 29 de agosto de 2010

Principales actores de una evaluación participativa

- La luna desde mi ventana a las 6 pm. (Foto: H.Medina) -

¿Qué tiene que ver una foto de la Luna tomada por mí, a las 18:00h, con una cámara digital Canon Powershot SX1 IS, zoom 20x, en Quito-Ecuador, con un proceso de evaluación de proyectos sociales?. Aparentemente nada… verdad?
Sin embargo, lo que quiero señalar ahora es que ésta foto, tomada para evaluar qué tan veraces eran las características que la compañía Canon presentaba de este modelo de cámara digital en su página web, es sólo un ejemplo de lo que hacemos todos en nuestra vida cotidiana, prácticamente todos los días. Evaluamos, valoramos, sopesamos… si la decisión que vamos a tomar respecto de una compra, un viaje, un servicio a contratar, un empleo a abandonar o un empleo a postular, etc. es la correcta o no, por su conveniencia para nuestro estilo de vida, por sus ventajas y desventajas, por sus potencialidades, en fin…
Eso en definitiva es una evaluación, una valoración. Y una valoración que nos induce a tomar una decisión determinada: comprar o no comprar ese producto, elegir otro, sostenerse en el actual trabajo o postular al otro, viajar de vacaciones a tal lugar y no al otro. Esta decisión, basada en el análisis de algunos elementos consciente o inconscientemente intenta ser objetiva, realista, práctica.
En el caso de la evaluación de un proyecto social o socio-ambiental, ésta también constituye una valoración con respecto a su pertinencia social, económica y/o cultural, su eficacia y eficiencia, impacto, niveles de consecución de objetivos, lecciones aprendidas, y recomendaciones para futuros proyectos, entre sus principales temas.
La evaluación participativa de un proyecto social o socio-ambiental tiene por objeto recoger las visiones de todos quienes participaron, de una u otra manera, en su implementación, con la finalidad de obtener apreciaciones y percepciones de todos los actores, partiendo de la concepción que quienes están involucrados en su proceso son los que mejor lo conocen y pueden aportar criterios con autoridad, lo que posibilitará una valoración más objetiva, realista y democrática del proceso.
En esta dirección, incluye la participación activa de los actores sociales que han intervenido en la formulación, ejecución y seguimiento del proceso, es decir durante todo el ciclo de vida del proyecto, a nivel de provisión de información, criterios técnicos, percepciones sociales respecto de éste, valoraciones, sugerencias para fortalecerlo (cuando se trata de una evaluación de proceso o evaluación intermedia) o para aplicarse en una siguiente fase de ejecución.
Los principales actores de una evaluación participativa proyectos sociales o socio-ambientales, y que tienen roles diferenciados en el proceso, son: la institución u organización que formuló el proyecto (generalmente la que lo ejecuta), institución u organización patrocinadora (la que lo financia), equipo técnico ejecutor del proyecto, organización social (campesina, urbana, indígena, etc.) contraparte de la institución u organización ejecutora, y los beneficiarios directos del proyecto.
A continuación, los roles que pueden desempeñar estos actores sociales en la evaluación participativa de un proyecto:
·      Institución patrocinadora del proyecto: generalmente no interviene directamente, pero puede haber financiado la evaluación. A ésta institución u organización remitirá el informe final aprobado la organización ejecutora.
·      Institución u organización ejecutora del proyecto: provee información documental (información secundaria) entre la que se cuenta: documento proyecto, informes de seguimiento, informes de evaluación intermedia (cuando los hay), información de contacto para trabajo de campo. Si es la contratante, puede proveer de movilización en campo.
·      Equipo ejecutor: provee información técnica relevante sobre el proceso de ejecución del proyecto, sirve de conexión con la organización social contraparte del proyecto y beneficiarios. Es importante su visión respecto del proyecto, pues sus integrantes han estado involucrados directamente en su implementación.
·      Organización contraparte: provee información clave sobre el contexto en el que se implementa el proyecto y sus participantes; constituye el nexo más directo con los beneficiarios. Su involucramiento en la evaluación es indispensable, a través de dirigentes con credibilidad.
·      Beneficiarios directos: la percepción y valoración de los beneficiarios sobre el proyecto, en cuanto a su pertinencia, objetivos, logros y limitaciones, participación social, lecciones aprendidas, y sugerencias, son importantísimas para conocer lo que el proyecto representa para la población objetivo.
Próxima entrega: Tipos de Evaluación de Proyectos Sociales

jueves, 29 de julio de 2010

Tips para Evaluación de Proyectos Sociales (I)

Uno de los campos más interesantes y demandados en consultoría social freelance es el de evaluación de proyectos. Y, la verdad sea dicha, creo que sobre este tema he realizado la mayor parte o al menos un 50% de mis consultorías en Ecuador.

La primera vez que en una ONG me pidieron que realizara la evaluación de un proyecto estaba un tanto preocupado pues, francamente, no tenía una idea muy concreta de la metodología y herramientas de investigación-evaluación a utilizar. Así que, el primer paso acertado que di fue revisar un texto sobre evaluación de proyectos sociales, editado por alguna agencia de cooperación para el desarrollo internacional, que me dio “luces” sobre lo que significaba, para que servía este proceso, y alguna referencia (listado) de herramientas que a las que se podía recurrir, para hacer de la evaluación algo técnico y objetivo.

Algo que siempre recuerdo del texto mencionado es que señalaba algunos pretextos que esgrimen algunas organizaciones que ejecutan proyectos sociales para que no su implementación no sea evaluada. Algunos se dicen, o decían abiertamente, sobre todo en los años setenta, y otros sólo se mencionaban “dentro de casa”… 

He aquí algunos de ellos:

•    No tenemos tiempo y estamos muy ocupados como para realizar una evaluación.
•    Nosotros mismo podemos hacerlo, y no hace falta una evaluación externa.
•    Un consultor externo no conoce nuestra organización y nuestro proceso, y mal puede evaluarnos.
•    Es un proceso que demanda recursos económicos que no disponemos.
•    Ya lo hemos hecho periódicamente a nivel institucional y no hace falta invertir tiempo y dinero en evaluaciones externas.

La verdad que subyace en la mayoría de estas afirmaciones es el temor a ser evaluados, en gran medida porque la concepción tradicional de la evaluación es que es algo similar a una auditoria que puede arrojar resultados negativos en perjuicio de la institución u organización. Está claro que no hay nada más lejano a la realidad, porque el proceso evaluatorio no es una auditoria para descubrir ineficiencias o malos manejos económicos que podrían ser sancionados.

Y bueno, felizmente este prejuicio se ha ido disipando progresivamente a partir de que el seguimiento y la evaluación constituyen un componente obligado de la planificación y gestión de un proyecto, exigido por los auspiciantes nacionales e internacionales.

La evaluación constituye, en términos generales, un proceso participativo conducente a identificar la pertinencia, eficiencia y eficacia de un proyecto en relación a sus objetivos, resultados y actividades programados, en el afán de fortalecerlo o realizar ajustes (si es una evaluación intermedia) o de hacer un balance de su ejecución y definir lecciones aprendidas que pueden ser valiosas para la implementación de futuros procesos.
Próxima entrega: Tips para evaluación participativa de proyectos sociales (II).

miércoles, 30 de junio de 2010

Equipo básico para Consultoría freelance


Se dice muchas veces que el "hábito no hace al monje" o que "al mal escribano las barbas le estorban", refiriéndose en nuestro caso a que no es muy importante el equipo de trabajo  que uno dispone para desarrollar un buen trabajo de consultoría si se es buen consultor.

En mi criterio esta es una verdad parcial, pues si bien es cierto que un buen equipo tecnológico -dígase computador, software de procesamiento de textos, hoja de cálculo, y presentaciones; cámara fotográfica; grabadora, etc.- no garantiza un buen producto, sin embargo facilita mucho las labores de gabinete -entre las que se cuentan: redacción de propuestas, sistematización de información y redacción de informes-, y también  ayuda mucho en el trabajo de campo, que incluye, entre otras actividades: recorridos de observación,entrevistas a informantes calificados, y registros fotográficos.

Al mismo tiempo, y esto es importante, un equipo de calidad dura mucho más que cualquier otro, se mantiene vigente durante más tiempo, y no se  daña fácilmente, lo cual no te hace perder el tiempo y te permite ahorrar en reparaciones, aunque cueste un poco más. No hay proverbio más sabio, para este asunto, que el que dice "lo barato sale caro"…

Durante mis años de trabajo como consultor freelance siempre he sido exigente, y creo que hasta un poco vanidoso con relación al equipo de trabajo, aunque no siempre mis recursos económicos me han permitido comprar lo que deseaba. Por ejemplo, a nivel de computadores, siempre me gustó trabajar con Macintosh, pues a pesar de su costo -hace algún tiempo bastante más caro que las PC originales y los clones- se justifica su adquisición por su facilidad de manejo, sus interesantes prestaciones y el hecho de que prácticamente nunca tienes problemas de virus.

Respecto del equipo básico para consultoría freelance, yo recomiendo:
  • Computador: un buen notebook, de al menos 250 Gb de disco duro, 4Gb de memoria RAM y procesador Intel Core Duo o superior.
  • Software: es una necesidad impuesta por el mercado el uso de Microsoft Office,Una alternativa es OpenOffice, software de descarga gratuita, que  incluye procesador de  textos, hoja de cálculo, presentaciones, base de datos. También es importante, para editar fotografías, Adobe Photoshop. Una alternativa en software open source es PhotoFiltre, el cual se puede descargar gratuitamente
  • Impresora: si puedes comprar una impresora multifunción (que incluye funciones de impresión, copias, scaner y/o  fax), tanto mejor. Si no, al menos una buena impresora láser; aunque son más caras que las que imprimen a tinta, a la larga te ahorran dinero y tiempo pues el toner dura mucho y no tienes que andar comprando cartuchos a cada rato.
  • Cámara fotográfica digital: con una cámara fotográfica de 8 megapixeles y zoom óptico de 5X es suficiente.
  • Grabadora: una buena marca de grabadoras digitales es Olympus; graban con buena nitidez y tienen prestaciones y un tamaño muy adecuado, hasta para llevar en el bolsillo.
 Para trabajo de campo, y pensando sobre todo en comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes ubicadas lejos de los centros urbanos (por ejemplo en selva o montaña húmeda tropical), es básico equiparse con: sleeping bag y su correspondiente aislante de humedad, mosquitero (toldo), navaja, sombrero o gorra, chompa rompevientos, repelente de insectos, bloqueador solar. Alguna gente acostumbra llevar pastillas purificadoras de agua, lo cual nunca está demás. 

jueves, 10 de junio de 2010

Consultoría freelance: ventajas y bemoles

- Una vista del nevado-volcán Cotopaxi en Ecuador (Foto: H. Medina) -
Resulta innegable que la tentación de trabajar en forma independiente, sin jefes o “patrones sin hacienda”, como yo denomino a algunos capataces de oficina que he conocido durante mi vida laboral, es muy grande y creo que no escapa a la mayoría de profesionales que trabaja en relación de dependencia.

Ah! la libertad! Ah! qué felicidad experimentaré el momento en que yo pueda trabajar y vivir sin jefes a quien dar cuentas de todo o casi todo!, libre de horarios atosigantes, de registrar entradas y salidas!. Ah! el día en que, como dice la canción, pueda vivir “sin horario y sin fecha en el calendario”… 
Ese “sueño” se me cumplió hace mucho tiempo, luego de 11 años de trabajar en una institución del Estado en la cual recibía un sueldo muy bajo, que me alcanzaba –juntándolo con el de mi esposa- para vivir sin mayores pretensiones. Estaba cansado de la rutina oficinesca y de compartir un entorno muy limitado en relación a los intereses culturales que me motivaban fuertemente en esa época, así que salir de la institución fue un asunto festejado.

Así pues, me lancé a la aventura de convertirme en consultor freelance, profesión en la cual felizmente, con altos y bajos, he podido mantenerme por 15 años.

En resumen, las ventajas de ser consultor freelance son, para mí:

•    Ser el jefe de ti mismo, lo que facilita mucho un trabajo autónomo pero también implica que sólo tú eres el responsable del producto de tu trabajo.

•    Poder organizar el tiempo a tu manera, es decir trabajando en el horario que tú dispones: levantarse de tu estación de trabajo el rato que quieras, a tomarte un café o mirar por la ventana, para relajarte o inspirarte, siempre es vivificante…
•    Posibilidad de experimentar entornos geográficos diferentes y conocer entornos laborales también distintos. En mi caso, el trabajo como consultor me ha permitido conocer las 4 regiones geográficas del Ecuador, es decir Costa, Sierra, Amazonía y Archipiélago de Galápagos, cada cual con sus particulares características de paisaje, clima y tradiciones culturales.

•    Trabajar en tu casa, organizando el espacio a tu manera. Es decir, con tus muebles, tus cuadros, tus adornos, etc.

Entre las desventajas señalo las siguientes:

•    No disponer de estabilidad laboral: eso de andar gestionando consultorias cada vez que terminas un contrato no es nada bonito… Hay que armarse de mucha paciencia, mandar CV a cada rato, visitar y llamar por teléfono a los amigos y relacionados con el ambiente de trabajo, buscar oportunidades en Internet,etc.

•    Estar demasiado condicionado a honorarios prácticamente impuestos por los contratantes, ya que no tienes mayor margen de negociación. Con cierta frecuencia los honorarios no corresponden a la dimensión del trabajo y exigencias de las ONG.

•    La mayoría de veces, no disponer de un seguro de salud, accidentes y peor seguro de vida. Esto, sin duda, te obliga a ahorrar y contratar al menos un seguro de salud por tu cuenta, cosa que resulta onerosa cuando no tienes trabajo.

Así que mis amigos, para finalizar, no queda más que sopesar ventajas y bemoles de este tipo de trabajo y estar conscientes que nada hay completo y perfecto en la vida, sino sólo lo más adecuado para uno, según su personalidad y las condiciones en que nos ha puesto la vida…

Próxima entrega: Equipo básico para consultoría freelance.

miércoles, 26 de mayo de 2010

En San Salvador el día tiene más de 24 horas… (II)

 - En la comunidad Chachi San Salvador (Esmeraldas, Ecuador)-
Una de las cosas más lindas que tiene el dormir en la selva o en la montaña tropical es escuchar el “concierto natural” que prodigan con sus sonidos los grillos y el fuerte croar de los sapos, que aquí tienen un tamaño considerable,  especialmente cuando se aproxima la lluvia. Esto, y sentir la paz del alejamiento urbano, compensaron la dureza de la cama sin colchón en la primera noche de hospedaje en la cabaña del profesor indio de la comunidad Chachi de San Salvador… Estaba molido, después de haber cabalgado toda la tarde por las lomas de la cordillera de la costa esmeraldeña y por huertos sembrados de cacao y plátano, así que quedarme dormido no me costó mayor esfuerzo.
 
El profesor y su esposa, una muchacha bastante más joven que él, a quien llamaba “Santita”, fueron muy amables conmigo y me hospedaron en su casa sin  dificultad. A esas alturas yo era de las poquísimas personas que llegaban a la comunidades chachis desde ciudades de la Sierra o de la Costa.

No me encontraba lejos de la comunidad de San Salvador, uno de los destinos principales de investigación, y llegar hasta allá me tomó menos de una hora a caballo. Mario, mi compañero de trabajo, había llegado la noche anterior cabalgando prácticamente a oscuras y con el miedo a cuestas, según me contó al otro día.
 
Los Chachis son un grupo étnico de la costa ecuatoriana que habita en comunidades localizadas en 3 zonas de montaña húmeda de la provincia de Esmeraldas, y ubicadas al borde de los ríos. Sus orígenes se pierden en el tiempo, pero tradiciones ancestrales señalan que provienen de la provincia de Imbabura, ubicada en la sierra norte del Ecuador.

San Salvador es una pequeña comunidad ubicada junto al Río Sucio, conformada por familias indígenas que emigraron del norte de Esmeraldas en busca de un territorio nuevo en donde asentarse. Sus casas, de madera, caña guadúa y cubierta de palma y cinc (calamina) se sitúan junto a la plaza central, usada también como cancha de uso múltiple. Al momento de nuestro recorrido investigativo la comunidad disponía de una pequeña escuela y una casa comunal en la cual se impartían capacitaciones para hombres y mujeres de la comunidad, en temas de artesanía y corte y confección.

Los hombres Chachi tienen a la agricultura en pequeños huertos y a la caza y pesca como actividades de subsistencia básicas; las mujeres son quizás las que más tiempo dedican al trabajo pues también realizan algunas labores agrícolas y se ocupan de las tareas del hogar. Me ha tocado ver a mujeres chachis cargando pesados racimos de banano desde la chacra hasta la casa y manejando una canoa, además de las típicas labores  de cocinar, lavar, cuidar a los niños…
 
Una de las cosas que más me llamó la atención es que el plátano constituye el principal alimento, y muchas veces el único, en su dieta cotidiana; éste fruto es preparado de diferentes formas, pero sobre todo cocido al agua y en ocasiones, no muy frecuentes, acompaña la carne “de monte”, el pescado de río o un crustáceo llamado “camarón de río”, una langosta de sabor particular y delicioso. cuando están. Debido a que el banano (la fruta, principal producto de exportación en Ecuador) se la destina como alimento de los cerdos, alguna vez unas mujeres indias se sorprendieron y rieron cuando me vieron comerla, tomándola de una huerta…

- La marimba Chachi -
Los Chachis (anteriormente mal denominados “Cayapas”, por el río del mismo nombre en cuyas riberas habitan) tienen su propio idioma, el cha’palache, y sus propias tradiciones culturales que les diferencian de otros grupos étnicos del Ecuador. Su música ancestral es tocada con marimba y cununos (tambores), y tienen su propia Ley Tradicional que incluye una norma que prohíbe  a hombres y mujeres casarse con gente de otra “raza”, a riesgo de castigo… En las comunidades chachis existe un instrumento colonial llamado “cepo” y también un látigo para castigar a los contraventores de la normativa indígena.

Conocer el enorme árbol que produce la “fruta de pan” (la cual puede llegar a pesar unos 5 kg.), uno de cuyos ejemplares más grandes crecía junto a la casa en donde pernoctábamos, fue otra de las curiosidades y satisfacciones de este viaje. Cuando, a la noche, y con el viento se desgajaban algunas ramas el ruido que producían era significativo en medio  del silencio.


No puedo olvidar que también me llamó mucho la atención que los niños indígenas también ingirieron licor en la noche de nuestra despedida. Uno de los adultos me comentó que aquello era normal en las fiestas de sus comunidades…
 
Pero, pasar 12 día en una comunidad como San Salvador,
en los años 90, lejos de todas las comodidades citadinas, sin radio y peor TV, sin teléfono, durmiendo en un sleeping bag colocado sobre las tablas del piso, y sin el más mínimo contacto familiar era una cosa que con el pasar de los días afectó el estado de  ánimo de mi compañero Mario, especialmente. Después de cenar, a las 6:00 pm. y a la luz de las velas -con los insectos rondando y quemándose en la llama, conversar y conversar era el único entretenimiento.
 - Las fotos de arriba fueron tomadas con una cámara análoga de rollo -
 
Sin exagerar, en San Salvador el tiempo pasaba tan lento, que parecía que el día tenía mucho más de 24 horas… Un baño por la tarde en el Río Sucio constituía una muy buena terapia, después del trabajo y las caminatas, para aliviar la nostalgia del alejamiento .

Terminar la investigación y salir a Esmeraldas constituyó una gran satisfacción. La alegría nuestra nos evidenciaba como típicos seres urbanos, que aunque renegamos muchas veces del smog, el ruido y las prisas de las urbes, estamos tan signados por este ritmo y estilo de vida que a los pocos días de estar “lejos del mundanal ruido”, ya éste nos hace mucha falta…

Nota: si deseas saber más sobre los Chachi y su Ley Tradicional revisa mi libro sobre el tema, haciendo click aquí.

Próxima entrega: Ventajas y desventajas de la consultoría freelance

martes, 4 de mayo de 2010

Un pueblo indio de selva tropical (I)

Jóvenes Chachis del Río Cayapas
(foto en: www.hoy.com.ec/libro6/placer/gpag17.gif)
En 1988, cuando trabajaba en la dirección de proyectos de una institución pública ecuatoriana, y a la vez revalidaba materias de mi carrera de Antropología en una universidad quiteña, se presentó la oportunidad de realizar un diagnóstico socio-económico de comunidades indígenas ubicadas en la zona norte de la provincia de Esmeraldas. La perspectiva era realizar una investigación socio-económica conducente a la implementación de un proyecto de apoyo al desarrollo social de esas comunidades. Todo esto tuvo su génesis en la gestión de un dirigente indígena Chachi que acudía ocasionalmente por la institución y se entrevistó varias veces conmigo.

Este fue mi primer trabajo de campo en una zona tropical selvática y, recuerdo, despertó muchas expectativas y a la vez ciertos temores. Empecé leyendo el libro “El Pueblo Chachi: el jeengume avanza”, escrito por la antropóloga Eulalia Carrasco, el cual me dio muchas luces sobre las condiciones de vida de este grupo étnico y su problemática. El resto fue planificar la investigación, acordar el viaje con un compañero de trabajo -ingeniero agrónomo de profesión-,  y los temas logísticos de rigor.

Salir de Quito y llegar al sitio en el cual nos esperarían dos muchachos indígenas con 2 caballos nos tomó un buen tiempo en bus y luego en lancha a través de un estuario del Río Muisne. San Francisco se llamaba el sitio desde donde partimos hacia una comunidad Chachi ubicada al sur occidente de la provincia de Esmeraldas, ascendiendo y descendiendo por pequeñas lomas, típicas de la zona montañosa en la costa y atravesando por cultivos y pantanos en los cuales era preferible caminar, aunque sea con el lodo hasta las rodillas, que estar sobre el lomo de un potro recién domado que se resbalaba y hundía hasta el cuello en el lodazal…

En el estuario del Río Muisne
Esta parte del viaje, la más dura, cansada, y a ratos “estresante”, se inició aproximadamente a las 3:00 de la tarde y se prolongó hasta las 7:00 de la noche, cuando ya a oscuras llegué muy cerca de la comunidad San Salvador a la finca en la cual se encontraba la cabaña de un profesor  indígena de la zona. Mario García, mi compañero de viaje, quien tuvo la suerte de disponer de un caballo mejor dotado que el mío se había adelantado y consiguió llegar a la comunidad entrada la noche.
 
No se me olvida que durante ese recorrido tuvimos como guías dos niños indígenas que prácticamente no hablaban nada de español, que llevé una grabadora nueva –a cassete- que se estrenó en el lodo y que  en dos ocasiones di con mi cuerpo en el suelo… Pero estos avatares del oficio sólo le ponen “condimento” a una profesión que te lleva a viviencias para no olvidar!

Esta historia continuará…
Próxima entrega: En la comunidad india de San Salvador (II)